Seguro de Vida

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Seguro de Vida

El rechazo o aplazamiento son reacciones comunes y generalizadas en los seres humanos, cuando llega el momento de hablar de un seguro de vida. No es un sentimiento agradable el tener que enfrentar el proceso final natural de nuestra existencia, es difícil pensar en la propia mortalidad y nos convertimos en expertos para encontrar excusas, salirnos por la tangente y olvidarnos del tema, hasta la próxima incomoda ocasión en que alguien más tenga la ocurrencia de traer el tema a la mesa.

 

Frases como las siguientes son muy socorridas para ponerle fin hasta la próxima vez:

 

El morirme no está en mis planes; Aún soy joven para pensar en ello; Creo que mi esposa se puede hacer cargo de los hijos; Sé que mis padres apoyarían a mi familia; entre otras.

 

Incluso hay quien suele ver a las casas aseguradoras como parásitos con los que habría que poner tierra de por medio, cuando exhiben frases como:

 

Nadie se va a enriquecer a mis costillas; Para que dejar dinero en beneficio de otro; Cuando me muera no me voy a llevar nada; etc.

 

Estas frases obviamente provienen de una profunda desinformación, ya que, se ignoran los beneficios reales que puede aportar el contar con el respaldo de un plan de seguro de vida adecuado a nuestras necesidades. Contrariamente a lo que la mayoría de los seguros ofrecen, al enfocarse precisamente en resarcir financieramente un daño material , el seguro de vida fue creado para proteger no a quien ha contratado el seguro sino a los beneficiarios que aparezcan dentro del mismo.

 

Algunos expertos en la materia opinan que los seguros de vida deberían ser renombrados con la finalidad de que el nombre lleve implícito el valor del servicio y la finalidad del mismo, con lo que se asegura que las personas los verían con menos recelo y demostrarían un mayor interés.

 

Independientemente del nombre con el que pudiera conocerse a este tipo de protección comprometida, un seguro de vida es y será simplemente eso. Una garantía económica para el beneficio de tus seres queridos, y una consideración a tomar en cuenta cuando se siente la necesidad de proteger a la familia de los compromisos adquiridos.

 

De manera básica, el uso y razón de un seguro de vida es el de perpetuar la aportación financiera que viene de ti, en caso de llegar a faltar. Llámese sueldo, trabajo, cuidado, etc. La finalidad es la de colocar a quien se queda como responsable de la familia al mismo nivel que tu tenias al momento de fallecer.

 

Es evidente que todas la entradas económicas son necesarias y en caso de que alguna dejara de fluir, el cónyuge sobreviviente tendría que buscar la manera de asegurar la existencia de ese ingreso. La pérdida de uno de ambos cónyuges representa tener que enfrentar una situación muy difícil ya que podría darse la situación de verse en la necesidad de dejar el cuidado de los hijos menores en manos extrañas, o en el caso de que el cónyuge masculino sea quien sobrevive, el de cuidar de los hijos y continuar con la responsabilidad de su empleo al mismo tiempo. Por tomar como ejemplo, dos situaciones de carácter común dentro de la sociedad.

 

Si bien, es una posibilidad real, que quien sobrevive puede hacerse cargo de la necesidades en su mayoría, podría no resultar suficiente para poder mantener el estilo de vida acostumbrado y al final del día muchos de esos beneficios tuvieran que ser sacrificados. Es precisamente por esta situación que un seguro de vida podría servir como aporte financiero adicional, trayendo tranquilidad económica y mental más que como un medio para crear riqueza.

 

Hagamos uso de una situación más específica para ejemplificar un panorama probable.

 

Digamos que Susana y Roberto, se han mudado a mediados de los 90´s a otra ciudad, ellos tienen una empresa que se dedica a la construcción y reparaciones. En ese momento la familia incluía a tres hijos de diversas edades.

 

Susana se hacía cargo de los hijos, los quehaceres, y cualquier otra labor dentro de casa, y sus tiempos libres los dedicaba a pintar. Uno de sus más grandes deseos era el lograr exponer sus pinturas a través de una exhibición pública y se mantenía al margen de la empresa familiar. Roberto se hacia cargo del negocio y era el principal proveedor financiero de su familia.

 

Un mal día, Roberto sufrió un infarto, muriendo al poco tiempo, dejando a Susana al frente de la familia, el negocio y todas las demás responsabilidades. Ella era de carácter fuerte, por lo que enfrentó la difícil situación con entereza… fueron realmente tiempos difíciles.

 

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que los sueños de Susana tendrían que ser guardados y mantenidos en un cajón por tiempo indefinido. Tendría que involucrarse de la noche a la mañana en el negocio, en una ciudad poco familiar, con hijos que aún necesitaban las atenciones personales de su madre.

 

Sin embargo, para Roberto, su familia siempre fue la prioridad y había comprado con anticipación un seguro de vida, con el que Susana pudo hacer frente a tan doloroso momento con más opciones y cierta cuota de tranquilidad. El seguro de vida se hizo cargo de aportar los fondos necesarios para los gastos de funeral, los pagos de las deudas adquiridas y con los intereses de lo aportado, sobrevivieron algunos meses en los que ella pudo colocarse al frente de la empresa.

 

Susana tuvo la facilidad de contar con su madre como apoyo para hacerse cargo de los hijos mientras ella se involucraba en la empresa familiar. También tuvo la oportunidad de rescatar sus sueños del cajón, ya que se le ocurrió modificar el giro de la empresa, la cual en lugar de ser constructora y reparadora, ahora se enfocaría en servicio de re-modelación y decoración, con lo que pudo darse la oportunidad de continuar desarrollando sus cualidades artísticas al tiempo que se convertía en el frente de su familia.

 

Ésta puede ser solo una de las probabilidades en las que la vida se va desenvolviendo, tu caso puede ser muy diferente y no por eso menos adecuado. Aún incluso si no tienes dependientes, es posible que desees asegurar aquello por lo que haz trabajado, dejándolo listo para ser donado a alguna persona u organización que en tu nombre pueda hacer un buen uso de los recursos.

 

Muchas personas aprovechan los beneficios que aporta un seguro de vida, creando una herencia. En otros casos, incluso se emplean para poner en manos de los herederos, los medios suficientes para proteger algún otro tipo de legado al que se le considere el mismo valor.

 

Simplemente, puede ser que funcione como una buena forma de ahorro, siempre y cuando el tipo de seguro de vida que se elija sea de tipo permanente. En éste tipo de seguro, una porción de las primas de los primeros años de cotización se invierten y llegado el momento pueden funcionar como colateral para solicitar un préstamo, o simplemente como una forma de ahorro.

 

Por último, muchas personas encuentran que es una forma de ahorro, siempre y cuando elijan un seguro de vida de tipo permanente, en el que una porción de las primas de los primeros años de cotización se invierten y en un momento determinado pudieran servir de colateral para un préstamo o como una forma de ahorro.

 

En resumen, un seguro de vida es un beneficio que obtienes para tu familia y seres queridos. Una garantía que permitirá lograr diversos objetivos, como los siguientes:

 

1. Remplazar el ingreso principal en caso de su fallecimiento.

 

2. Garantizar fondos para gastos inesperados de funerales o arreglos similares.

 

3. Crear una herencia.

 

4. Realizar aportaciones altruistas.

 

5. Contar con un instrumento financiero que te facilite el ahorro, inversión o una garantía para la obtención de préstamos.

Piensa, que tu familia pudiera verse en la situación de tener que enfrentar momentos muy difíciles y que tú no estarás ahí para ayudarlos a hacerles frente. Infórmate y elige aquello que se adapte mejor a tus necesidades y las de tus seres queridos.

 

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